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Los médicos reclaman mayor control sobre los tratamientos estéticos clandestinos DAVINIA DELGADO. CÓRDOBA. La importancia de exhibir una apariencia impecable, de ser bello y encontrarse bien con uno mismo, se ha convertido en un requisito casi imprescindible para triunfar en la vida, para ser feliz. Los tratamientos de medicina estética son las hadas madrinas de los patitos feos que ansían transformarse en cisnes. Sin embargo, el sueño de ser quien siempre se ha deseado puede transformarse en pesadilla si quien porta la «varita mágica» no sabe utilizarla. En Córdoba subsisten al margen de la ley establecimientos no reglados para estas prácticas, como centros de belleza o herboristerías, en los que se engordan labios con colágeno y eliminan vello mediante láser, obviando los riesgos que esto conlleva. Según la presidenta de la Asociación Cordobesa de Medicina Estética, la doctora Paula Perea, «es cierto que hemos detectado un descenso en el número de centros que practican tratamientos para los que no están cualificados, pero también es verdad que aún existen muchos médicos que se desplazan a dichos recintos (algo ilegal) para atender a los pacientes, y esto es difícil de controlar», indicó.
De hecho, la Delegación provincial de Salud tan sólo ha recibido este año tres denuncias relacionadas con una mala asistencia en procedimientos estéticos, «porque, en la mayoría de los casos, no se interponen quejas», explicó Perea. Una batalla sin fin Hace ya tres años que los médicos emprendieron una lucha sin cuartel para acabar con las pseudoconsultas y centros estéticos clandestinos en los que, según sus sospechas, se realizaban prácticas médicas y tratamientos susceptibles de diagnóstico sin capacitación ni control profesional y el pertinente permiso sanitario. Entonces, Salud y el Colegio de Médicos remitieron a la Fiscalía de la Audiencia Provincial un informe donde se denunciaba procesos estéticos en recintos no sanitarios. «Parece que obtuvimos un buen resultado, porque, como he comentado, hemos notado que el problema ha disminuido, pero todavía no lo hemos eliminado del todo», manifestó la presidenta de la Asociación. Intrusismo Para cortar de raíz con la lacra del intrusismo y acreditar la profesionalidad de los facultativos que se dedican a la medicina estética, el Colegio de Médicos ha creado un registro oficial en el que se incluyen los doctos en la materia, que gozan del diploma -expedido por el propio Colegio- que certifica su capacidad, ya que se trata de una parcela que no está reconocida oficialmente como especialidad. «Este aval en formación, que también se ha otorgado ya en otros colegios de médicos españoles -a nivel andaluz, el de Córdoba a es el primero-, se basa en una valoración del curriculum vitae de los facultativos candidatos, de acuerdo con una baremación creada expresamente para este caso, y puntuado por una comisión evaluadora que da el visto bueno a los expedientes que superen la nota y reúnan todos los requisitos para esta habilitación», explicó. Matizó que la inexistencia de estudios reglados no significa que los profesionales no estén capacitados para desarrollar su tarea. «El colectivo de médicos de estética, en la mayoría de los casos, cuenta con una formación específica derivada de la asistencia a congresos, cursos y diplomaturas». A este respecto, recordó que ya existen másteres en medicina estética en las Universidades de las Islas Baleares, en la Autónoma de Barcelona y en la Facultad de Medicina de la Universidad de Córdoba, «que este año ha comenzado su segunda edición tras el éxito del año pasado», concretó. A esto hay que sumar diplomaturas de especialistas que otorgan otras universidades, como la de Sevilla y la Complutense de Madrid. Para la mayoría de los médicos que ya cuentan con la citada credencial se trata de un reconocimiento al trabajo de muchísimos años y a la labor de mucho tiempo de formación, que puede contribuir a eliminar la intromisión de personas no facultadas en este área de la sanidad. Así opina María Torres, doctora en la Clínica Alzahar, que considera «una barbaridad que se practique la medicina estética en centros de belleza. Hablamos de un trabajo muy serio». Del mismo parecer es otra de las profesionales que cuentan con el diploma, Paloma Ojel, de Mediestetic. «Existe mucho intrusismo. Yo lo he comprobado, sobre todo, en el tema de la depilación con láser. A la consulta han llegado pacientes tratados por personas no cualificadas y estaban, en la mayoría de los casos, disconformes con el tratamiento recibido y desinformados». «Rellenos mal hechos, láseres que queman... son muchos los casos de personas que llegan a la consulta con problemas por no haber sido tratadas por las personas adecuadas», apuntó la doctora Ruano, de la Clínica Médicis. Por su parte, el doctor Francisco Nogueras, llama la atención sobre los tratamientos nutricionales, en los que está especializado y donde también ha detectado innumerables casos de intrusismo. «No hay derecho de que haya señores, que hacen llamar médicos naturistas, que han hecho un cursillo de seis meses y ponen sus consultas, sin que las autoridades hagan nada. La carrera de medicina es algo más». Añadió que «estoy diplomado en Nutrición y es sangrante que incluso haya firmas comerciales que estén pasando consulta, sin ser licenciados. La obesidad es una enfermedad y las enfermedades las tratamos los médicos». El doctor Nogueras afirma con rotundidad que «una dieta puede ser muy peligrosa, incluso más que un medicamento, porque no solo hay que alimentar, sino nutrir. A mi consulta han llegado señores con graves problemas nutricionales, que han derivado en pérdida de pelo, por ejemplo. Incluso recuerdo el caso de una chica que se estaba quedando ciega por una carencia tremenda de vitamina A, por una dieta mal puesta, por debajo del consumo energético. Promueven los llamados tratamientos yo-yo; se pierden 10 kilos y se cogen 20». Fuente: www.abc.es |