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viernes, 29 de diciembre de 2006 |
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Se les quitan las tripas y las cabezas sin mojarlas, pero limpiándolas muy bien. Después se colocan en tarros de cristal de la siguiente forma: una capa de sal, otra de anchoas y así alternativamente, pero siempre terminando con una de sal. Así deben estar tres o cuatro meses, sin tirar el caldo que suelte que es realmente el que las conserva.
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